Soláns dejó blindado a Suárez con 300.000

Pedro Luis Ferrer | 07/09/2006

Suárez, que fue el gran hombre de confianza de Soláns en el club durante ocho años, se encuentra ahora mismo en una situación muy comprometida en el Real Zaragoza, sin ninguna responsabilidad sobre las cuestiones principales de la entidad (por ejemplo, no intervino en las negociaciones sobre los nuevos fichajes), y, prácticamente, relegado de sus funciones como director general, tras la llegada del presidente ejecutivo Eduardo Bandrés.
De Suárez, que percibe un salario de 72.000 euros más incentivos, se esperaba que abandonara el Zaragoza inmediatamente después de Alfonso Soláns (éste le había garantizado en varias ocasiones su regreso al gabinete jurídico de Pikolin el día que decidiese vender sus acciones en el Real Zaragoza), pero el todavía director general prefirió a última hora un blindaje de 300.000 euros antes que regresar a su antiguo desempeño profesional en la conocida firma de colchones.
Agapito Iglesias tuvo perfecta constancia de este acuerdo privado entre Soláns y Suárez durante la negociación final de la compra del paquete mayoritario de acciones del Real Zaragoza y, por tanto, deberá ser él y no Soláns el que corra, en nombre del club, con la cuantía de la cláusula de blindaje en el caso de la mencionada rescisión contractual de Jerónimo Suárez. Aquí lo sorprendente es que Soláns no tuvo ese gesto con ningún otro empleado de alto nivel del club, como son los casos de Miguel Pardeza, Pedro Herrera o el propio secretario general Francisco Checa, cuya sintonía con Agapito Iglesias y Eduardo Bandrés ha sido excelente desde el primer día.
Sin sintonía con el nuevo dueño
Jerónimo Suárez pretendía convertirse también en la mano derecha de Agapito Suárez en el Real Zaragoza, extendiendo, además, sus competencias a la parcela deportiva, encarnado la figura de un director general deportivo, con prácticamente plenos poderes en casi todos los ámbitos del día a día. Pero Agapito Iglesias le marginó de la toma de decisiones desde el primer momento, antes, incluso, de que se hiciera oficial el desembarco del presidente ejecutivo Eduardo Bandrés.

Fueron unos momentos muy duros para el que fuera abogado de Pikolin,porque en este articulo no se dice la verdad del asunto y a mi me gustaría aclararlo.
Es cierto que esa cláusula existía, y que al final Suárez cobro (no en su totalidad),pero que la tenía estipulada desde su llegada al Zaragoza y no como aquí se dice.
El ex director general de nuestro amado club al negociar su llegada le puso como condición a A.Solans,que si abandonaba su despacho en Pikolin(donde era muy reconocido y portaba un cargo muy importante)como condición quería esta cláusula, cosa normal cuándo dejas un cargo y puedes quedarte con la espalada al aire al aceptar un nuevo proyecto.
Parece ser que el diario AS quiso hacer noticia de una verdad a medias(la peor de las mentiras) y para aclararlo esta Caprichos del fútbol, nuestra intención es desmontar todas las noticias que según nuestras informaciones sean mentira.
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